domingo, 23 de diciembre de 2012

Rimmon Sefarad


Rimmon Sefarad, que significaría “Granada de España”, es el nombre con el que el pueblo judío conocía a la ciudad en la que se asentaron en los primeros siglos de nuestra era. El vocablo hebreo rimmon, al igual que el árabe rumman, hace referencia a la fruta del granado.  Esto da pie a pensar en un posible origen judío del  nombre de nuestra ciudad, extremo en el que los historiadores aun no se han puesto de acuerdo como ya vimos. El de los sefardíes fue un pueblo que en Granada gozó de posiciones privilegiadas en ocasiones y sufrió persecución y muerte en otras además de, a diferencia de ciudades como Córdoba o Toledo, la condena al olvido absoluto de su paso por una ciudad que, no por nada,  el historiador árabe Ahmad al-Razi llamó en el siglo X “Granada de los judíos”. Vamos a dar ahora un paseo por la historia de este pueblo y por Granada tras las huellas difusas de su judería.


Se cree que la llegada de los primeros judíos a la Bética se produjo en el siglo II a.C, aunque los datos ciertos más antiguos que conservamos de su presencia los dan las actas del Concilio de Elvira en el siglo IV. Varios de los cánones aprobados entonces se refieren a la relación entre cristianos y judíos, promulgando la separación entre ambas religiones. Pocas noticias se tienen de ellos hasta la invasión  musulmana en el año 711. Es asunto de controversia la presunta ayuda prestada por los judíos a los árabes, que ellos consideraban libertadores de la represión religiosa de los últimos años de gobierno de los visigodos. Por entonces Granada, la vieja Florentia Iliberritana romana era un pequeño asentamiento, en el que la población judía era mayoritaria, y Elvira la ciudad principal. Pero ¿a qué se debe la importancia de esta comunidad?, ¿pudieron trasladarse los judíos a diez kilómetros de la capital para garantizar la efectiva separación entre religiones que promulgaran los conciliares cuatro siglos antes? Lo cierto es que los conquistadores árabes  la tuvieron por una ciudad judía, de ahí que se la llamaran Garnata-al-Yahud, “Granada de los judíos”. Durante el Califato se convertirá en una de  las principales comunidades judías de Al-Andalus, dedicados a la artesanía y el comercio. Destacaron también en las artes y las ciencias o en la política, sobretodo en el siglo XI durante el gobierno de la dinastía Zirí, con Samuel Ibn Nagrella como visir real. En 1066 son asesinados cerca de 4000 judíos, entre ellos el visir José Nagrella, hijo de Samuel, acusados de conspirar contra el rey. La llegada de los almorávides en 1090 mejora momentáneamente su situación pero en 1147 estos son derrotados por los almohades que perseguirán duramente a la comunidad de Granada. La situación mejora con el ascenso al poder los nazaríes, con cuya protección prospera y crece de nuevo, desempeñando cargos de responsabilidad en la corte. El fin de dicho reino coincidirá con el de la estancia de los judíos en España. El 31 de marzo de 1492, los Reyes Católicos ordenaban su expulsión definitiva de sus reinos. El edicto, conocido como “Decreto de la Alhambra” se firmó paradójicamente en la “ciudad de los judíos”.

Expulsión de los judíos, Emilio Sala Francés (1889) 
Hisn ar-rumman, “el castillo del Granado”, fue la fortaleza militar que sobre la margen derecha del rio Darro edificaron los musulmanes sobre los  restos arquitectónicos de Florentia Iliberritana. Al otro lado del rio se extendía el barrio judío, un asentamiento en altura para facilitar su defensa, situado sobre la colina del Mauror. Desde la cima de esta se distribuían las viviendas de una sola planta abarcando desde el barranco de la Sabika o Cuesta de los Gomérez hasta la Antequeruela, con el paso del tiempo iría ampliándose a la vez que la ciudad en dirección a las orillas del rio. Para la vigilancia y control de tan poblada zona, se edificó a finales del siglo VIII el Hisn Maurur o Torres Bermejas. La situación exacta de su sinagoga es otra incógnita, existiendo hasta tres hipotéticos emplazamientos. Uno sería la actual iglesia de San Cecilio, en el extremo Sur del barrio. La iglesia de San Matías o la antigua Capitanía General son otros de los emplazamientos que se han sugerido. Pero ningún rastro queda de ella como del resto de la judería salvo el único aljibe que existe en el Mauror, el de Rodrigo del Campo. Los Reyes Católicos mandaron demolerla por completo perdiéndose toda huella de su existencia. Este hecho unido a las contradicciones existentes entre las fuentes, por ejemplo el viajero alemán Jerónimo Munzen la sitúa en los terrenos en los que se construyó el Hospital Real al otro lado de la medina granadina, hace que sepamos muy poco de nuestra judería.
Iglesia de San Cecilio, Granada
Pasear por las callejas de las zonas altas del Realejo y el Mauror desde la Cuesta de Rodrigo del Campo, siguiendo por Paredón de Jesús de las Penas y la calle Aire Alta hasta Torres Bermejas, o continuar hasta San Cecilio por Plegadero Alto nos ofrece una visión desconocida y diferente de uno de los barrios más antiguos, si no el que más, de Granada.


Para saber más: recomendamos los libros “Garnata al-yahud, (Granada en la historia del judaísmo español)” de David Gonzalo Maeso y “La Granada judía: (Granada en la época de Semu'el Ibn Nagrela)” de María José Cano, que han servido de bibliografía para la realización de esta entrada.