viernes, 12 de diciembre de 2008

Florentia Iliberritana



Desde siempre el sitio donde hoy se alza el barrio del Albayzin ha sido núcleo de asentamiento humano por el control que desde aquí se tiene de la fértil vega del Genil. A partir del final de la edad de Bronce es cuando aparecen los primeros poblamientos dispersos hasta convertirse en el ibérico pueblo de Iliberris. Tras incorporarse al imperio romano a principios del Siglo II a.c. la ciudad tuvo el privilegio de ser nombrada municipium y ser conocida como Florentia Iliberritana.
Hasta el 15 de Abril del próximo año 2009 se muestra en el Museo Arqueológico de Granada ubicado en la palaciega casa de Castril (de la cual ya hablaremos) una exposición dedicada a la Granada en época romana. Distintos restos arqueológicos encontrados en la capital nos muestran de las distintas formas de vida romana. De entre todas las actividades que se realizaban la agricultura debió ser el principal motor, además de la alfarería o la explotación de oro por nombrar algunas. También se describen creencias de la religión romana y cristiana y diversas formas de enterramiento utilizados a lo largo de todo el imperio.
Toda una época la expuesta aquí que tuvo como marco la siempre deseada ciudad que ha sido mimada a lo largo de los tiempos por las diferentes civilizaciones.

2 comentarios:

Halconero dijo...

He podido pasarme por la exposición y la verdad es muy interesante, sobre todo para ver que el abanico de culturas que han poblado esta tierra es mucho más amplio de lo que creemos, y es que algunos nos quieren hacer creer que antes de los nazaries no había nada.

S S C dijo...

Los nazaries engrandecieron la ciudad para convertirla en centro económico, social y cultural de un reino; pero por la riqueza, los recursos y la situación topográfica del lugar han hecho que desde mucho antes hayan estado pobladas estas zonas. No con la importancia que tuvo durante la edad media y despúes de la reconquista, pero todos los pueblos que por aquí han pasado con anterioridad han sabido aprovechar y mimar este territorio y darle la categoria que se merece, por ello la nombraron municipium en época romana. Lástima que la historia castigue de esa manera y la ciudad no pudiera continuar ese esplendor que ha tenido a lo largo de los siglos.